Andres Velencoso nuestro top model triunfa en todo el mundo

Escrito por Julia el 11 ene 2008 a las 12:49 pm | en la seccion: actores, actrices, famosos y celebrities, belleza, Chanel, Louis Vuitton, moda hombre, modelos, pasarela, personalidad

Andres-Velencoso.jpg

Nacido en Tossa del Mar, Cataluña, y con 29 años de edad, Andrés Velencoso es uno de los top models más cotizados del momento. Su entrada en la élite del mundo de la moda fue espectacular. Edición francesa de Vogue junto con Inez van Lamsweerde & Vinoodh Matadin, y campaña internacional de publicidad de Louis Vuitton con Jennifer López.

Después, Andrés se ha codeado con las mejores firmas: Banana Republic, Louis Vuitton, Allure Sport Homme de Chanel, Trussardi, Joop, Cortefiel, Loewe, Jean Paul Gaultier, Jean Paul Gaultier Perfume, Armani, H&M, L’Oréal, Breil, Cesare Paciotti 4US, Sand, Mango Milla Jovovich), y Etro. Casi nada.

Su cara y su cuerpo no son de los que se olvidan fácilmente. Ese carisma no ha pasado desapercibido para talentos como Patrick Demarchelier, Steven Meisel, Karl Lagerfeld, Vinoodh Matadin, Walter Chin, Enrique Badulescu, Jean Baptiste Mondito o Mariano Vivanco. España pisa con paso firme en el mundo de la moda masculina gracias a Andrés. ¿Qué pensáis vosotras de él?

Tags:, , , , , , , , , , , , , ,

3 comentarios en “Andres Velencoso nuestro top model triunfa en todo el mundo”

  1. el 18 jul 2009 a las 3:53 am Oscar Portela

    Admitamos por un instante la existencia

    de un Dios: él está aquí y el zureo del espíritu santo

    florece en mi ventana: la gracia de la fé se ha desposado

    conmigo y todos los milagros son posibles: ay, dije

    supongamos y eso es todo: mi sed está saciada.

    Vano el peregrinaje por inhóspitas zonas, mi soledad

    inerte es parte de un pasado contra el cual no me rebelo,

    supongamos también que tú, Andrés, me tomas de la mano

    solo por un instante, y el tiempo todo calla y se detiene y que tus

    labios de demonio con el cual tienta dios a la carne se hacen

    uno conmigo y que el cuenco está lleno de hidromiel y de polen.

    Supongamos entonces – solo supongamos – que eres

    tú la serpiente, no eres Pan, no. Tú eres lo anterior.

    La entera sed que no se sacia , la perfección

    de labios que son ventanas que dan al infinito de un gozo que

    exultante quiere la eternidad y olvida el minuto perfecto:

    porque tú Andrés, eres la perfección creada por un Dios para

    tentar al hombre solitario y perdido, y tu belleza es reino de la

    abundancia y tu mano en la mia – solo eso – bastaría para que

    el mundo fuese epifanía de lo que a Dios escapa, ya no

    tentación, ya no pecado, sino jardín del Adamita que acá en la

    tierra- restaura el cielo y destierra el infierno –

    que son los otros, porque la compulsión de aquesta voluntad

    así lo quiere. Tu cuerpo que es geografía de un

    jardín de delicias – torna belleza al cielo aquí en la tierra, ay,

    Andrés Veloncoso, y tu rostro de Arcángel, sombreado por las

    gracias terrenas mienta la perfección que adoran los

    demonios, y las líneas indescriptibles de tus cejas y tu frente

    amplia como los cielos, donde se unen mares, soles,

    eternidades y susurros lo santifican todo.

    Nadie mas bello que tú, dulcísimo como la creación que

    purifica el todo: supongamos que por

    un instante bajases hasta mí y con avidez rapaz dieses

    consuelo y gozo al tiempo de una vida: tus piernas serían para

    mi escaleras para subir el podio donde el mundo se contempla

    a si mismo y tu y tus oscuros ojos,y tus pies,

    dos ostias bendecidas para engendrar en mi el

    poema que es olvido y es canto y el “laudate dominum” de

    algún día olvidado por quien creara el mundo – supongamos-

    que él lo haya querido así: ¿Como podríamos distinguir la

    tentación y aquello que bendice cuando por fugaces instantes

    buscamos la posesión segura de tu cuerpo para volver al útero materno?

    Oscar Portela

  2. el 19 oct 2010 a las 8:15 am Oscar Portela

    LEONARDO Y YO
    Poema de OSCAR PORTELA

    Cuando la sed agobiaba
    Mi alma y encenizaba
    Mi saliva, cuando mis ojos
    Ya no veían sino desiertos
    Y agonía de horizontes vacíos,
    Hundí mis sueños
    En la ingle de tu cuerpo
    Hecho de perlas surgidas
    De los calidos mares, y el canto
    De las sirenas apacibles
    Volvieron a mí, aposentándose
    En mi garganta donde tú estabas
    Como deseo de mis sueños
    Oh Leonardo Corredor
    Auriga de otros mundos
    Y conductor de las horas
    Mortales convertidas
    En puro gozo entre tus labios.

    CHRIS AUSTAD
    poema de OSCAR PORTELA

    Belleza que enceguece, amado Chris,
    La tuya, y hace temer porque en tus brazos,
    Se encuentran aposentados y bellísimos
    Los encontrados ríos de la vida y la muerte,
    En la gloriosa soberanía de tu sexo.

  3. el 23 dic 2010 a las 11:00 am Oscar Portela

    JOHN BLETA

    poema de OSCAR PORTELA

    ¿Porque huye el habla ante tu imagen,
    porqué el silencio tornase lenguaje,
    porque Jhon, mirandoté vuelvo a nacer
    y me extremezco como aquel día
    en el cual nacía al alba de otros mundos?

    ¿Porque los sueños tornan a poseer,
    mi cuerpo y cunde el miedo de estar así
    contigo y en la entrega a tus fuerzas llagan mi carne?

    ¡Ay, pues tu en la poseción, quitándome
    el pasado eres pavura del
    el Dios humano de que nace un hombre,
    y engendra con su néctar todo olvido!

    Y solo entre tus brazos, perdido como un niño
    en la profunda selva del deseo, comprendo
    que habitar en el mundo es consagrarme a ti
    y construir en ti la posada que hace posible
    un mundo porque el mundo eres tú, o John,
    y dejo que me habites y te habito porque ya
    no estoy solo y es el abismo un canto
    que conduce al infinito juego del amor,
    y los cuerpos fundidos en el desnudo fresco
    de la aurora del sexo, que conduce a mi Ítaca
    con ossanas y palmas, para laudar la recidumbre
    de un Dios carnal crecido entre mis piernas.

Feed de comentarios

Escribe un comentario

« -- »